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Contrabando en Colombia: pérdidas fiscales, crimen organizado y fallas en la medición oficial

El contrabando en Colombia continúa consolidándose como uno de los principales riesgos para la seguridad económica y la estabilidad institucional del país. De acuerdo con cifras recientes de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), esta actividad genera pérdidas fiscales superiores a ocho billones de pesos al año y cerca del 15 % de la mercancía que ingresa al territorio nacional lo hace sin ser declarada.

Sin embargo, el desafío no se limita al impacto tributario. Para el General (r) Juan Carlos Buitrago Arias, exdirector de la Policía Fiscal y Aduanera (POLFA), CEO de Strategos BIP y coordinador de la Estrategia Triángulos, el contrabando se ha transformado en una herramienta central del crimen organizado para lavar activos, financiar economías ilegales y sostener redes criminales transnacionales.

Medición desactualizada y rezagos estructurales

Uno de los principales obstáculos para enfrentar el contrabando es la limitada capacidad de medición en tiempo real. El método oficial utilizado por Colombia se basa en la comparación de datos de comercio exterior reportados por terceros países con las importaciones registradas localmente, un proceso que puede tardar hasta 24 meses en consolidarse.

Un piloto metodológico implementado en 2023, que incorporó muestreo estadístico avanzado y amplió la cobertura de socios comerciales, permitió identificar que la distorsión real por contrabando alcanzó el 14,7 %. No obstante, este avance técnico fue suspendido posteriormente, lo que redujo la capacidad analítica del Estado frente a un fenómeno altamente dinámico.

Contrabando y crimen organizado: una economía criminal integrada

Según el General (r) Juan Carlos Buitrago Arias, el contrabando ya no opera como un delito aislado, sino como parte de una economía criminal integrada que articula narcotráfico, minería ilegal, corrupción institucional y lavado de activos. Las redes ilegales utilizan rutas marítimas, aéreas y terrestres, combinadas con bodegas urbanas y plataformas digitales, para insertar mercancía ilegal en el mercado formal.

Desde la Central de Investigación, Monitoreo y Análisis del Comercio Ilegal (CIMA) de Strategos BIP se ha documentado cómo estas estructuras emplean mecanismos de triangulación internacional, uso de criptomonedas y esquemas de contrabando técnico —subvaloración y clasificación fraudulenta de mercancía— que hoy concentran cerca del 90 % del fraude aduanero detectado en Colombia.

Puertos estratégicos y nodos críticos del comercio ilícito

Los principales puertos del país, como Buenaventura, Cartagena, Santa Marta y Barranquilla, se han convertido en puntos clave para el ingreso de mercancía ilegal. Ciudades como Cali y Bogotá concentran volúmenes récord de mercancía interceptada, lo que evidencia la centralidad de los corredores logísticos y urbanos en la operación de estas redes.

Aunque el número de incautaciones ha disminuido en los últimos años, el valor económico de los decomisos ha aumentado, reflejando un mercado ilícito de mayor escala y operaciones más sofisticadas.

Retos institucionales y necesidad de modernización

Expertos coinciden en que enfrentar el contrabando requiere una transformación estructural de los sistemas de control. Entre las principales prioridades se encuentran:

  • Implementación de inteligencia artificial y análisis de Big Data para perfiles de riesgo.

  • Modernización tecnológica de las entidades de control.

  • Fortalecimiento de la cooperación internacional.

  • Depuración institucional para reducir riesgos de infiltración criminal.

  • Alianzas público-privadas orientadas a la protección de cadenas logísticas.

Adicionalmente, la caída sostenida en procesos judiciales y condenas por contrabando ha debilitado el efecto disuasivo del sistema penal, lo que favorece la expansión de estas economías ilegales.

Más allá de lo aduanero: un problema de seguridad económica

El contrabando en Colombia debe entenderse como un fenómeno de seguridad económica y gobernanza criminal. Como ha señalado el General (r) Juan Carlos Buitrago Arias, donde existe contrabando sistemático también existen redes de corrupción que facilitan su operación.

En este contexto, el fortalecimiento de capacidades de inteligencia económica, monitoreo estratégico y análisis de datos —como los desarrollados por CIMA en Strategos BIP— resulta clave para anticipar riesgos, proteger mercados legales y reducir el impacto estructural del comercio ilícito en el país.


Fuente: este es un resumen de la noticia publicada originalmente en el periódico El País por Juan Pablo Quintero el 13 de enero de 2026.


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